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¡Los Septuagésimo Segundos Juegos del Hambre!

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¡Los Septuagésimo Segundos Juegos del Hambre!

Mensaje por shrinking_12 el Jue Jun 21, 2012 2:39 am

¡Hola! ¿qué tal? Aquí les traigo un Fanfic que estoy escribiendo y que me gustaría que comentaran, criticaran, etc. ¡Espero les Guste! Smile

Los Septuagésimo Segundos Juegos del Hambre


Capítulo 1

Vísperas


Dormir. Lo único que me tranquiliza. Dentro de dos días será la cosecha y lo único en que puedo pensar es en que estoy segura de que ahora sí seré seleccionada. Y en verdad no me sorprendería. Llevo cuatro años con suerte, creo que cinco serían demasiados…
Mi hermano mayor, Pine, dice que soy una pesimista, que no me debería preocupar; después de todo, el año pasado fue su última cosecha. No me preocupa que yo salga sorteada, me preocupa que sean seleccionados mis dos hermanos menores; Oleander de doce y Alerce de catorce.
“¡Aurora!” me llama mi Padre. “¡Ya es hora de marcar los árboles!” Marcar árboles, mi trabajo actual. No es que me fascine, en realidad es el único trabajo para el que califiqué. En el distrito 7 son muy estrictos en cuanto a capacidades físicas de los trabajadores. Con mi cuerpo pequeño y delgado en realidad no podía aspirar a mucho, a diferencia del resto de mi familia.
Me levanto en la oscuridad del cuarto, aún es demasiado temprano para los rayos del sol. Paso al lado de las tres camas de mis hermanos, que aún duermen. Comienzo a vestirme, me pongo mis pesadas botas y acicalo mi largo cabello lacio y negro para iniciar mi rutina laboral.
Al salir de la habitación encuentro a mi madre poniendo la mesa para el desayuno. Ella siempre ha estado obsesionada con los buenos modales. Estoy segura que se debe a lo que ve y escucha en su trabajo. Su trabajo es el que la mayoría de las mujeres en nuestro distrito tienen: Empacadoras. Se encargan de empacar muebles, madera, papel y otros productos que nuestro distrito exporta al Capitolio. Pienso que la propaganda en los empaques, además de lo que alcanza a leer en los libros y revistas que son enviadas al Capitolio le han metido ideas, durante todos estos años, sobre el comportamiento ideal de las personas.
“Aurora…” Dice ella con un suspiro “Te estás empezando a convertir en una señorita, ya es hora de que te empieces a arreglar como alguien de tu edad” Yo simplemente me quedo en silencio, a mi madre nadie la puede contradecir. “¡Y baja los brazos de la mesa! ¿Acaso eres un animal salvaje?” Aunque lo dice dulcemente, no puedo evitar pensar en que quién hizo esas normas de “Etiqueta”, como mi madre las llama, seguramente veía a los demás como animales, animales que debían ser amaestrados.
Ya con mi padre, en la oscuridad del borde del bosque, empezamos a trabajar. Hacemos nuestro trabajo a ésta hora porque se nos exige tener lista cierta cantidad de árboles derribados lo más pronto posible, para que los encargados de transportarlos a las fábricas los levanten a la primera hora de sol.
“Muy bien Aurora, comienza a marcar los árboles que creas que están listos” Agarro mi herramienta, un cuchillo en forma de pico, y me dirijo hacia los árboles más cercanos. Mi trabajo en particular es muy sencillo; únicamente hay que marcar con una cruz los que serán cortados. Hay que hacer esto únicamente con los árboles del borde del bosque y con los que aportarían suficiente madera. El Capitolio es muy estricto en cuanto a conservar árboles se refiere.
Después de ser marcados son cortados por leñadores, generalmente hombres adultos como mi padre.
Ya casi había marcado los 20 árboles que nos exigen diarios cuando llego a uno ya tallado antes por mí, pero no para ser talado.
En el distrito 7 las parejas jóvenes tienen la costumbre de adentrarse en el bosque para marcar sus nombres en un árbol, para dejar una huella de su amor en el mundo. Me detengo súbitamente. “Úncan” murmuro con los ojos entrecerrados, con un tono de amargura en mi voz.
Úncan fue, como muchos lo llaman, mi primer amor. Realmente me gustaba ese chico; hasta que me enteré que yo sólo era una más de sus “queridas”. Debo admitir que no advertí su interés cuando empezó a andar detrás de mí; cuando mi padre fue ascendido a jefe de leñadores. Al parecer a esa sabandija le gustaban las mujeres de “posición”. Aun así, no me considero alguien de buena clase. Y he de decir que después de eso perdí la fe en el amor, por cursi que suene.
Me aproximo al árbol, concentro absolutamente toda la ira, tristeza y rencor que tengo en mi brazo y le aserto un golpe con el cuchillo tan fuerte que tiro un pedazo de corteza y se queda clavado el cuchillo en su nombre…
Realmente creo que hacer eso es algo propio de mí. No destrozar el tronco de un árbol con mi ira, siempre me he considerado débil físicamente, más bien no esperar nada de nadie ajeno a mi familia. Excepto tal vez Onika.
A Onika siempre la veo alrededor de las 8 de la mañana, cuando yo regreso a la plaza del pueblo para perder un poco el tiempo. La conozco desde toda mi vida gracias a que nuestras madres trabajan en el mismo lugar, tenemos la misma edad.
Ella es todo lo contrario a mí. Es sociable, carismática, amable y siempre ve lo bueno de las personas. Debo admitir que le he tenido un poco de celos desde hace ya algún tiempo; no sólo por su personalidad, también la considero bastante agraciada. Pero lo que más le envidio es su hermosa y oscura piel. Algunas veces siento que la mía no produce pigmento de lo blanquecina que es…
Generalmente la acompaño a su trabajo. Se dedica a pintar muebles y diversos objetos que son vendidos en el capitolio. Su jefe me permite pintar algunos objetos pequeños y gracias a algunas clases de Onika con la pintura he llegado a ser buena; por supuesto sé que al negocio le conviene tener mano de obra gratis.
Después de un par de horas me despido de Onika y regreso a mi casa.
Siempre cuando camino de regreso a casa me gusta admirar el paisaje del distrito. Aunque los edificios están construidos con la madera más barata, se tiene una bonita vista, incluso éste factor le da un aire nostálgico que me agrada. El día está nublado, como la mayor parte del año, estos días son mis favoritos. Algunas veces incluso se me olvida bajar la mirada para ver los hermosos árboles que rodean la villa.
“Nuestro distrito tiene Personalidad” Pienso. Sé cómo son los otros distritos por las transmisiones obligatorias anuales, por lo menos he tenido un pequeño vistazo de ellos. Entonces recuerdo que dentro de dos días será la cosecha.
Antes de que me permitiera imaginarme siendo voluntaria para salvar la vida de uno de mis hermanos, llega por detrás Oleander, en un intento fallido de asustarme.
“¡No puede ser! ¿Cómo lo supiste?” Me dice decepcionado mientras me mira fijamente con sus ojos avellana, idénticos a los de mi madre. En apariencia nadie diría que somos hermanos. De hecho, nadie pensaría que soy hermana de cualquiera de mis hermanos. Ellos son de cabello castaño, altos para su edad y con mentón bien definido, la viva imagen de mi padre. Por mi parte, yo me asemejo a mi madre; tamaño pequeño, cabello totalmente negro y con rasgos ligeramente afilados. En lo único que no coincidimos es en los ojos y en el color de la piel.
“No puedes sorprender a la Mejor” Le digo con burla; realmente en lo único que puedo presumir, por lo menos a mis hermanos, es en mi capacidad de sorprenderlos. ¿Qué puedo decir? Me gusta asustarlos.
“Algún día te ganaré ¡Ya verás!” Dice Oleander mientras busca algo en su mochila de mensajero. “Encontré estas bayas en el bosque cerca del arroyo” Me las pone en la mano. “Son muy dulces y no son dañinas, he visto a un conejo comerlas y sin dudarlo las probé” No me preocupa que sea envenenado, realmente le gusta todo lo relacionado con las plantas y tiene ya mucho tiempo experimentando con las que hay alrededor, incluso tiene un pequeño sembradío; que en mí opinión, es mala hierva.
“Esas son Para ti Aurora. Para Alerce traje unas especias que compré en el almacén” Hay un pequeño silencio incómodo y lo miro fijamente. “Las robaste” lo acuso. “¡No! yo… yo las compré con lo que vendí de las bayas” es obvio que las ha robado. “Bien, es tú problema, pero si te cortan las manos por robar no vengas chillando conmigo” Sigo mi camino sin dirigirle la mirada.
Al llegar a casa me siento a la vieja mesa de madera gris que tenemos en casa. Dejo mi mochila y veo que Alerce está cocinando algo. No voltea a verme, no me habla. Sin embargo sé lo que pasa en su cabeza. Desde que cumplió doce años ha tenido ligeros colapsos nerviosos por la cosecha, por lo que para desviar su atención del tema mi madre le enseñó a cocinar. Ahora él prepara la comida, y, en estos días, durante su tiempo libre no salé de aquí.
“¿Qué preparas Alerce?” De mis hermanos es el que tiene la complexión más delgada, aunque trabajar de recolector de troncos le ha ayudado un poco a su complexión. “Nada en especial… es una sopa que estoy perfeccionando” Dice algo apresurado “¿No será una de esas sopas de frutos del bosque que inventas verdad?” Le digo con un toque de sorna. Está apunto de contestarme cuando entra Oleander azotando la puerta y se dirige directamente con Alerce.
“Te traje estas especias naranjas, espero que prepares algo delicioso hoy, ¡muero de hambre!”
Alerce las observa por unos instantes y las huele. “Chile… ¿Quieren hacer algo divertido?” nos mira a Oleander y a mí con una sonrisa maliciosa.
Después de una hora en que Alerce ha estado cocinando unas cuantas especias en una olla, y de que nos acostumbremos al picante olor, Alerce dice “Está listo”.
Salimos de la casa y nos dirigimos con Pine, que está ayudando a nuestro Padre con unas herramientas.
“Oye Pine” lo llama Oleander “¿Quieres oler el manjar que ha preparado Alerce?” ahora soy oficialmente cómplice.
Pine se acerca con una sonrisa, ingenuamente pensando que en realidad es un platillo con aroma delicioso.
“Veamos que tal quedó” Dice Pine. Alerce, con un súbito movimiento de mano, abre la olla y todo el vapor le llega de cara a Pine, que empieza a toser de manera descontrolada con lágrimas en los ojos, cayendo al suelo y haciendo un gesto realmente gracioso.
No aguantamos la risa y arrojamos una carcajada muy ruidosa. Pine, siendo el hermano mayor, con una complexión atlética gracias a todos los años levantando troncos y herramienta pesada; jamás es objeto de broma.
“¡Ya verán Mocosos!” Y su gracioso gesto cambió a uno de rabia. Se lanza por Alerce primero y lo empieza a golpear. Oleander y yo corremos lo más rápido posible de él, pero ahora viene detrás de nosotros, de reojo veo cómo cae Oleander y escucho los ruidos de golpes acertando en su objetivo.
Yo me dirijo hacia el bosque. Pine nunca me ha perdonado nada sólo por ser una “señorita” y ciertamente no me perdonará haberlo humillado de tal forma.
Escucho que entra al bosque, pero éste es mi medio y mejor para mí, está oscureciendo. Sé que no puedo quedarme aquí para siempre, pero puedo esperar lo suficiente para que se le baje el enojo, seguramente me hará daño, pero después de un tiempo será menor que lo que hizo a Alerce y a Oleander.
Ya en total oscuridad, me dirijo a mi casa. La luz está encendida y ya no hay nadie en el jardín, si es que se le puede llamar de esa forma.
Entro y veo a todos en la cocina, todos están en silencio, excepto mi madre que platica alegremente de que Bellota Lean ya estaba comprometida. Todos saben, incluso mi padre, que cuando hay este tipo de peleas es mejor no decir nada. Nos ahorramos un sermón sobre amor y unión en familia, castigos y tener a una madre como una fiera durante los próximos tres días. Mi padre piensa en que debemos de arreglar nuestros problemas por nuestra cuenta y que las peleas dan carácter.
Alerce comienza a contarnos de las maravillas de ciertas especias, haciendo referencia a lo sucedido, pero cambia rápidamente al azúcar; es cara cierto, pero la he probado un par de veces. Una vez mi padre trajo a casa, la segunda Oleander la trajo…
Ya en el cuarto, cuando mi madre ha salido de la habitación, Pine se asegura de darme dos golpes con su fuerte puño en mi brazo izquierdo. “Para que sepas que no te perdonaré por ser una…” “Señorita, lo sé” lo interrumpo y recibo otro golpe.
El día siguiente, un día antes de la cosecha, fue similar al anterior: Trabajo, Acompañar a Onika, hablamos de nuestros planes a futuro, estuve caminando por la villa y regresé a casa.
Alerce estaba más concentrado en la cocina que nunca, Oleander acicalaba una pequeña planta que había decidido poner en una maseta, mi padre tallaba un pequeño cuchillo de madera y Pine estaba sentado en su silla recargado hacia atrás con los ojos cerrados. Mi madre arreglaba la ropa para la cosecha.
“Creo que Pine le puede pasar su ropa a Alerce y Alerce a Oleander… No, Alerce es más delgaducho que Oleander… tal vez cuando cumpla quince…” decía mi Madre a sí misma, pareciera que no estábamos ahí con ella.
“¿Saben?” Dije en un tono de voz inusualmente fuerte para tratarse de mí “Deberíamos salir y jugar escondidas” Ese siempre había sido mi juego favorito, probablemente porque pienso que así podemos estar solos, sin que nadie nos pregunte cómo nos sentimos, un tiempo para nosotros y el mundo. Mis padres generalmente sacaban dos sillas para observar el atardecer mientras jugamos. A todos les parece buena idea, Incluso Pine parece animado.
Alerce es el que empieza a buscar. Y después de varias rondas, termino siendo la que gana los juegos.
“Ya no deberías valer en el juego, siempre ganas…” dice Oleander con desdén. “¡Pues empieza a ganar!” Le contesto con un tono algo alentador.
Después de jugar nos reunimos en un círculo, y platicamos durante algunas horas. Pareciera que estas pláticas ya son costumbres en nuestra familia cada día anterior a la cosecha.
Antes de dormir, Pine nos dice que seguramente será como otro día más de cosecha, que no afectará a nuestra familia.
Yo sigo estando segura de que ahora sí seré seleccionada.



¡Felices Juegos Del Hambre!

Hemos llegado al lugar en donde se hace el sorteo. Veo las caras desconocidas de siempre, más unas nuevas de los posibles tributos de doce años.
No he intentado lucir excepcional, nunca lo hago, me vestí de una forma casi formal; con una blusa blanca de botones y un pantalón negro deslavado. Algo que a nadie le favorecería. Mi peinado tampoco es algo especial, como siempre lo uso: Suelto, acomodado para dejar únicamente uno de mis dos ojos azules a la vista de la muchedumbre.
Después de Pasar por todos las formalidades para el sorteo, me reúno con Onika, que, al igual que a todos, muestra una cara de preocupación.
“Soy la única hija de mis padres… Creo que es lo que más me preocupa” me dice Onika, en sus planes están el tener hijos y verlos crecer; es muy positiva cuando se trata de sus seres queridos.
“Descuida, si llegas a ser elegida como tributo, seré voluntaria para tomar tu lugar” Realmente creo que ella merece más la oportunidad de vivir que yo. Mi único plan a futuro es seguir trabajando marcando árboles, ver los éxitos de mi familia y entonces, ya con una edad avanzada, fallecer. Además, creo que me estoy haciendo a la idea de que tengo que participar. Pero entonces varios pensamientos pasan por mi cabeza: Si muero en estos juegos ¿Quién será voluntario para Alerce y Oleander? ¿Cómo reaccionarían mis padres? ¿Si pierdo, Pine estará decepcionado?
Llega el nuevo encargado del sorteo; se presenta cómo Joan Wolph y da una aburrida plática con un tono de voz demasiado alegre para mi gusto. Es delgado, casi tanto como los más desnutridos en nuestro distrito; tiene un cabello alto, muy pelirrojo, que contrasta con un atuendo totalmente blanco. Su nariz puntiaguda asemejaba a la nariz de las cabezas de cerdos que venden en el mercado para ocasiones especiales. Su piel, posiblemente alterada, es incluso más blanca que la mía, adornada por un rubor rosado; no es fácil decidir si es del color del traje.
“Sé que estarán tan emocionados como yo por saber quiénes serán el y la joven que representará al su... hermoso… distrito en la ¡septuagésima segunda edición de los Juegos del Hambre!” Al decir esto se quedó con los brazos arriba con una enorme sonrisa. Al parecer esperaba una reacción de felicidad, novato.
Se aclara la garganta y algo desilusionado voltea a la urna, que contiene el nombre de los destinados a ser arrojados en una arena de muerte.
Primero elegiremos a la afortunada jovencita. Siento una sensación fría en el cuerpo, como todos los años. Su pálida mano con uñas pintadas de rojo intenso baja lentamente al contenedor. Se ve que Alza su brazo, rápidamente en forma de vitoria, sin dejar a un lado el suspenso. Baja el papel que elige el destino de una vida y lo comienza a leer. Entonces, con una expresión de felicidad incrédula grita el nombre:
“¡Aurora Roblee!”
Todos murmuran. Todos menos yo. Siento una gran depresión en mi interior, volteo a ver a mi alrededor a caras aleatorias, buscando, al parecer nadie sabe quién soy…
“¡Aurora Roblee! ¡Pase al frente por favor!”
Lentamente empiezo a avanzar, encorvada mientras las miradas se enfocan en mí. En lo único en lo que pienso es… esto ya lo sabía…
Todo pasa muy rápido, de repente me doy cuenta de que estoy en el estrado. Se escucha un grito que lleva dolor en él “¡Aurora No!” Me doy cuenta al instante que es Oleander, siendo detenido por Alerce, él sabe bien que los agentes de la paz utilizan cualquier medio para detener alborotadores.
Intento no mirar a nadie más, nadie más que no sea Alerce, Oleander u Onika. Intento imaginarme que únicamente están ellos ahí abajo.
“Muy bien pues… continuemos” dice Joan Wolph con un despreciable tono cómico.
“El Afortunado Joven que peleará para el bien del distrito 7 es…”
Al parecer ha agarrado dos papeles con nombres. Si hay algo que hace más horrible el sorteo, seguramente es haber sido la elección de dos opciones.
“Gordon Beaver”
Al escuchar el nombre los presentes empiezan a hablar y a hacer expresiones de sorpresa. Beaver… me suena conocido ese nombre.
Al acercarse al estrado el tributo se ve despreocupado, incluso diría contento. Al subir avanza más de lo que debe avanzar, incluso de vueltas alrededor de Joan con un bailecito que incluso da gracia.
“Bien, Bien Gordon, Ahora toma tu lugar” Joan se ve algo exasperado por la actitud de Gordon. “¿Yo? ¿Que no puedo celebrar que haya ganado el sorteo?” Con una cara de ingenuidad ligeramente falsa y una mano dirigida hacia su propia cara, por fin avanza a su sitio.
“¡Muy Bien Distrito 7, les presento a sus tributos para la septuagésima segunda edición de los Juegos del hambre!”
“¡Que la Suerte esté Siempre en su Favor!” “¡Felices Juegos!”
Mientras todo pasaba a nuestro alrededor yo observaba a Gordon. Intentaba recordad su piel morena y su complexión obesa. Ese debería de ser el indicador principal para reconocerlo. En éste distrito la obesidad es realmente extraña, incluso aunque no era extremadamente obeso, se podría decir que era Gordo…
Gordo… Gordon… ¡Un momento! ¡Eso es! Nunca he hablado con él, sin embargo él siempre ha sido muy popular en el distrito; por lo menos lo suficientemente popular para que yo lo conozca, con razón hubo tanto ruido al ser seleccionado.
Gordon saludaba a todos como si fuera algún famoso del Capitolio, incluso con una sonrisa. Yo simplemente intentaba no mirar al público.
En el edificio de Justicia, recibo la visita de mi familia. Sus reacciones son muy predecibles. Oleander tiene los ojos húmedos, pero detiene sus lágrimas, siempre ha intentado verse como un tipo rudo. Alerce definitivamente no puede contenerse, pero no hace un escándalo, como mi madre. Mi padre me mira como si estuviera viendo a un animal pequeño morir, creo que me tiene lástima. Pine empieza a hablar de técnicas de supervivencia pero súbitamente se le ocurre la idea ridícula de remplazarme, no los culpo, yo estaría en la misma situación; no podría ser voluntaria de ellos, así como ellos no pueden ser de mí.
El poco tiempo que tuvimos lo utilizamos para abrazarnos en silencio, y finalmente, despedirnos. Mi madre simplemente no podía soltarme y mi padre la intentaba consolar de toda forma posible, sin éxito alguno. “Mamá, iré al Capitolio, incluso veré si todo lo que dicen las revistas es cierto. Cuando regrese como vencedora te diré si es cierto o no” al parecer mi intento de consolarla la hace llorar aun más. “Fíjate bien en todo lo que comes, cuando regreses debes de describirme lo que viste para que te prepare todos esos platillos y más” Dice Alerce con las lágrimas cayendo de su cara. “Y no comas ninguna baya, eres demasiado torpe para recordar las venenosas” me aconseja Oleander y me da un pequeño empujón en el hombro. “Haz todo lo necesario para ganar, nuestra familia es de vencedores ¿Entendido?” agito la cabeza en modo de afirmación a Pine y mi padre me da un último abrazo antes de que los agentes de paz los saquen a la fuerza de la habitación.
Después de mi familia entra chillando inmediatamente Onika. “¡Aurora lo siento! ¡No pude hacerme voluntaria! ¡Soy débil!” “Onika, nunca digas eso, jamás te hubiera dejado ser un tributo, tu tienes planes, una verdadera vida. Además, ya sabes que yo ya me había echo a la idea de salir seleccionada.”
Onika sorbe por la nariz y de improviso saca un pequeño broche rosa de su bolsillo. “En el instante en el que pude salir de ahí fui a tu casa, le conté a tus padres lo sucedido y tomé el broche que hice para ti hace 7 años. Éste era el plan en el que habíamos quedado en caso de ser elegidas ¿Recuerdas?” Cuando teníamos 8 años armamos unos pequeños broches en forma de mariposa, cuerpo de madera y alas de un bonito color; la de ella con alas amarillas y la mía con alas azul claro. Los hicimos cada quién para la otra y acordamos de que, en caso de ser seleccionadas como tributos, los utilizaríamos como recuerdo de nuestro distrito.
El agente de paz dice que es suficiente tiempo y Onika me abraza fuertemente. “Siempre has sido Mi mejor Amiga” “Tu también Onika” Nos despedimos con una sonrisa sincera y sale del cuarto.
Al llegar a la estación yo simplemente intento ser indiferente ante las cámaras. No quiero que me vean, no quiero ser notada. Gordon Beaver, parece amarlas. Se regodea, guiña el ojo de su no muy agraciada cara, y ríe sin preocupación. Pareciera que se ha ganado la presidencia al Capitolio.

¡Espero que les haya gustado! Siguiente Capítulo: "Mis habilidades Ocultas"

shrinking_12

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Re: ¡Los Septuagésimo Segundos Juegos del Hambre!

Mensaje por shrinking_12 el Jue Jun 21, 2012 2:41 am

Un capítulo más corto que el primero pero ¡Echo con la misma meticulosidad!

Capítulo 2

Mis Habilidades Ocultas


Gordon y yo entramos al tren que comienza a despegar. Es más lujoso de lo que cualquiera hubiera imaginado. Todo brilla y reluce ante cualquier alteración de la luz. Todas las habitaciones tienen platos con fruta, dulces y bebidas de todos colores.
“Oye ¿Eres Aurora cierto? ¿Te puedo llamar Au?” me pregunta Gordon sorprendentemente con su extraña voz.
“Sí soy Aurora y…” Lo pienso por unos segundos “Sí, llámame Au, si te agrada” aunque realmente detesto ese apodo creo que no es bueno empezar con el pie izquierdo. “¿Tú eres Gordon cierto?” pregunto, me siento algo comprometida a hacerlo. “Gordon Beaver al servicio de Todos. Puedes llamarme Gordon, Gordo, Gor, Guapo…” Realmente me desconcierta su respuesta “Bien, Gordon me parece bien” Parece que se plantea a contestar cuando entran 2 personas al vagón. Una es Joan, el encargado y la otra es una Joven que me parece conocida.
“Conque estas son las nuevas víctimas del Gran Capitolio” dice la mujer con sarcasmo. Lleva el cabello castaño corto. Su complexión es bastante musculosa para alguien de su edad, entonces la recuerdo; es…
“¡Johanna Mason!” grita Gordon desquiciadamente. “¡La ganadora de los Juegos pasados!”
“Vaya, al parecer alguien aquí tiene memoria” le responde Johanna a Gordon sin voltear a verlo. “Ya que me conocen tan bien, preséntense.” “Yo soy Gordon Beaver y tengo 17 años” “Mi nombre es Aurora Roblee y tengo 15...”. Johanna nos mira fijamente de arriba abajo. “Mientras no recuerde sus nombres serán Flacucha y Gordo” dice mientras espera una respuesta. “Pues ya sólo le falta la letra ene para decir mi nombre” dice Gordon en lo que a mi me parece el momento menos apropiado con la persona menos apropiada. “Me gusta más Gordo; ahora necesitamos hablar de los próximos días. Sus habilidades, sus estrategias, sus ventajas y desventajas sus antiguos modos de vida.” Empiezo a sentirme algo presionada, aun no digiero todo lo que ha sucedido, hace 1 día estaba escondiéndome en el bosque jugando con mis hermanos y ahora mismo estoy comino a un baño de sangre.
“Tienen 8 horas para poner en orden sus ideas, y quiero que absolutamente todas estén en orden, especialmente la parte de asesinar o ser asesinados.” Johanna sale súbitamente del vagón dejándonos solos con Joan.
“Yo les mostraré sus habitaciones” seguimos a Joan por un corredor, por las ventanas podemos ver que son aproximadamente las once de la mañana. “Aquí están sus cuartos, cualquier cosa pueden salir por ella” dice Joan alejándose por el corredor mientras murmura algo sobre “Mejores Tributos”
“¿Se ve que el tal Joan no sabe nada de buenos tributos cierto?” le respondo a Gordon con una leve sonrisa y entro a mi cuarto. En el momento en que me siento en la cama rompo a llorar, al parecer no había aceptado mi destino… tal vez sólo lo veía como una mala pesadilla.
Pienso en mi familia, en los tributos anteriores, en Onika, en qué hubieran echo ellos en la arena, en Gordon, en si es confiable, en cómo podré ganar y finalmente en lo que dijo Johanna: en asesinar o ser asesinados. No me imagino matando a alguien, menos a alguien de mayor tamaño, que seguramente los habrá, siempre los hay; los tributos de los distritos más ricos siempre lo son, entrenan toda su vida… para este momento. Realmente no tengo habilidades especiales… ¿Cómo podré asesinar a alguien menor que yo?
Suena una alarma cerca del Buró. Es un Reloj. Marca las 7 de la noche y yo no siento que algo en mi interior está en orden. Minutos después llaman a la puerta. Es Gordon y quiere que vayamos juntos a encontrarnos con Johanna. Al salir tras Gordon por el corredor no puedo evitar notar las diversas canas que salen de su cabello negro y ondulado; mi madre siempre intentaba relajarse para evitar esos dichosos cabellos blancos. Me pregunto si en su casa, en el distrito siete tenía problemas… probablemente su carisma y confianza son una forma de tapar dichos problemas… aunque tal vez es por una mala alimentación…
“¡Johanna! ¡Johannita! ¿Dónde estás?” grita sin escrúpulos Gordon por el elegante vagón. “Miren nada más quiénes están listos para ir al matadero: El cerdo y el Pollo” “Yo siempre estoy Listo Johannita” le contesta Gordon a Johanna. Aunque me impresiona que Johanna aun no haya tomado represalias con Gordon siento que debo de empezar a abrirme, por lo menos con ella. Siendo mi mentora ella será una parte decisiva en el juego.
“Bien empecemos con Flacucha, ven para acá” la sigo y nos metemos a un cuarto con muebles azules y paredes blancas. “Cuéntame ¿Qué habilidades descubriste de ti misma en esas ocho horas?” me mira fijamente, esperando una respuesta convincente. “No tengo ninguna habilidad…” “¿Bromeas, cierto niña?” después de unos segundos de un silencio incómodo me contesta con un tono rudo de voz “¡Hasta el gordo tiene su gracia! Debes de tener algo… ¿En qué trabajabas?” “Marcaba árboles” ”¿Con qué?” “Con un cuchillo en forma de Pico” Tardé unos segundo en comprenderlo. Johanna, algo exasperada me dice “Flacucha, en los juegos del Hambre todo lo que hagas, absolutamente todo cuenta para ganar” al no tener respuesta de mí, continuó “A la arena van otras 22 personas dispuestas a hacer todo por salir victoriosas. Luchan vida con vida. El Pescador del 4 contra el Agricultor del 11 ¿No lo vez? ¡Todo lo que hacías en tu vida debe de ser un arma¡”
Al Momento de escuchar eso pasaron por mi mente todo lo que hacía y había echo durante mi vida. Utilizar el cuchillo, hacer que nadie me notara, ser sigilosa, esconderme mejor que nadie, pintar; incluso pensé en las veces en las que le daba mi comida a mis hermanos y duraba casi tres días sin comer algo decente. Al contarle todo a Johanna quedó satisfecha. “Bien, es obvio lo que vas a hacer en la arena” por supuesto que era obvio, y si la suerte estaba de mi lado, empezaba a tener un poco de esperanza en volver a casa. “Bien, Ahora, ¿Cómo te comportarás ante todos?” “¿Todos?” pregunto “Sí, ¡Todos! Publico, rivales, patrocinadores; ¡Todos!” Dudo un poco antes de contestar. Su respuesta sobre mis habilidades le ha dado un giro a mi apreciación al juego. “Quiero pasar inadvertida” Pasaron unos segundos antes de que Johanna se riera de la misma forma en que nos reímos Alerce, Oleander y Yo de Pine, cuando le hicimos la broma hace dos días. “¿Estás segura Flacucha? Recuerda los patrocinadores” aunque lo vuelvo a pensar al final me convenzo a mí misma a hacerlo “Estoy segura”.

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Re: ¡Los Septuagésimo Segundos Juegos del Hambre!

Mensaje por shrinking_12 el Jue Jun 21, 2012 2:43 am

Capítulo 3

Dispuesta a Asesinar


Al salir del vagón Johanna inmediatamente llama a Gordon para ver sus habilidades, puntos fuertes y débiles. Me siento en un sillón cercano y empiezo a pensar en que mi mejor defensa será ser invisible ante todos. Pero ¿Si llega la oportunidad u ocasión para matar a un oponente? ¿Podría hacerlo? Recuerdo que en los Juegos pasados, al final de todo, Johanna asesinó a todo oponente sin particular muestra de duda… Y justo antes de eso parecía una niña llorona. Tal vez podría utilizar esa técnica, pero no me creo capaz de matar; nunca maté animales en mi vida… ¿Cómo podría matar a otro humano?
Después de media hora aproximadamente Johanna y Gordon salen del cuarto. Gordon se ve muy satisfecho de sí mismo. Johanna le da un rígido golpe a Gordon y lo manda a sentar a un lado de mí. “Es hora de la charla que mi inútil mentor nunca me dio” dice Johanna con un tono Rígido “Especialmente a ti, Flacucha” al escuchar esto, la miro a los ojos y sé de que se trata; de lo que estaba pensando hace unos cuantos minutos. “Matar, Asesinar, Descuartizar… No suena tan fácil como en verdad es” da una pequeña pausa “Lo único que deben de hacer es recordar que ellos están ahí para acabar con sus vidas, que cualquiera de ellos viva significa que ustedes morirán, que ustedes sufrirán” Respiro profundo y pienso en Gordon, probablemente el está pensando en mí en este momento. “Sepan que pase lo que pase en esa arena sólo saldrá uno vivo. Pierdan la oportunidad de Asesinar a alguien y morirán” “No creo poder… matar a alguien menor que yo…” digo indecisa. “Entonces déjate asesinar desde el inicio, al final igual alguien lo matará; posiblemente de peores formas de lo que tu lo harías” Johanna no miente; en algunos juegos ha sucedido que dejan a algunos tributos moribundos o con heridas graves, incluso los han dejado implorando por la muerte.
Durante el silencio incómodo, Joan, entra por la puerta rápidamente avisando que están pasando la cosecha de toda la nación.
Prendemos la televisión y después de unos comerciales de Perfumes, maquillaje y enormes tiendas comienza la primera transmisión de los Juegos del hambre.
Inician en el distrito 1, como siempre. Eligen a una chica Rubia, con un cabello ondulado abundante y con una cara alargada. El chico es rubio también, increíblemente grande y musculoso, por ese tamaño le calcularía el máximo de edad que se permiten, los 18. Ambos se ven muy contentos por ser seleccionados. Del distrito dos escogen a un chico delgado de piel y cabello negros, parece serio pero no permite que un voluntario tome su lugar, el tributo femenino es verdaderamente tosca; es de corta estatura, complexión ancha, cabello corto y castaño oscuro, con uniceja y expresión enojada. No creo que los estilistas la puedan mejorar mucho. En el distrito 3, los tributos, en mi opinión son atractivos. El tributo masculino es alto, con cabello de mediana longitud, castaño; puedo ver por su cara que es realmente narcisista. La chica parece más centrada, tiene un color de cabello castaño y es largo. Otro Distrito de profesionales, el cuatro, tiene unos tributos muy diferentes entre sí. El chico tiene piel morena, con una nariz agachada y aunque es delgado, se puede ver que ha entrenado. La chica es de ojos rasgados, cabello negro y piel clara, muy bonita, pero seguramente letal. Después de estos distritos se nota una diferencia en la nutrición y reacciones de los tributos al ser seleccionados; claro, los distritos más pobres no se pueden dar el lujo de entrenar. Distrito 5; chica delgada, muy alta, cabello pelirrojo, tiene que agacharse para abrazar a su encargada. El tributo masculino me causa lástima al ver que es un niño. Seguramente ha cumplido los doce recientemente, suda como si pasara directamente a su muerte, y seguro lo está haciendo. En el distrito 6 parece ser que hubo drama, al parecer son hermanos; al ser seleccionada la chica un chico muy parecido a ella pide ser voluntario… nadie objeta. Llega la hora de ver nuestra selección. No me agrada verme en la televisión, después de los segundos de espera por ver quién era Aurora Roblee, paso, muy encorvada, al estrado. Silenciosa. Cuando dicen el nombre de Gordon, desde mi nueva perspectiva, puedo ver que muchos se entristecen, otros se burlan aunque compasivamente: incluso algunos piden que vuelvan a hacer el sorteo. Sin duda Gordon era muy popular en el Distrito 7. En el siguiente Distrito, el 8; el tributo masculino es de complexión media, no muy alto, piel quemada por el sol y rapado. La chica al escuchar su nombre rompe en llanto y los agentes de la Paz la tienen que llevar al estrado, ¿Estará aplicando la misma técnica que Johanna? . El Distrito 9 el Tributo masculino se ve alrededor de los 14 años, no muy agraciado, da la impresión de ser algo torpe. La chica increíblemente tiene una figura curvilínea, seguramente es del tipo de mujer que le gustaría a Úncan, de “clase”. Tiene cabellos y ojos negros, se ve bastante capaz de acabar con unos cuantos. Gordon, al verla, hace una expresión que encuentro desagradable. En el Distrito 10, la chica, al escuchar su nombre, pasa con una actitud muy solemne ante la multitud, la cabeza en alto; Es castaña, lacia y de piel apiñonada. Con un acercamiento puedo ver que tiene algunas pecas. Cuando dicen el nombre del tributo masculino, uno que era delgado, rápidamente otro se ofrece como voluntario. Seguro es su hermano mayor. Me llaman la atención el color de sus ojos, color aceituna. Es de cabello castaño oscuro, corto, se ve que hace trabajo pesado en su distrito. Al pasar al lado de su hermano, para ir al estrado, le da la mano al chico que remplazará. Se dicen algo, claramente el joven delgado no lo quiere dejar ir de voluntario. En el distrito 11 al tributo masculino le calculo unos 16 años, Su piel es ligeramente morena, muy chino de cabello y facciones toscas. La chica ya se ve grande, tiene un rostro cansado, labios gruesos y es de piel muy oscura. En el último de los distritos, el 12, famoso por la falta de nutrición, escogen a un chico castaño, distinguible por su tipo de cuerpo ancho, ya es mayor. Y el último tributo es una niña de un cabello trenzado y de un bonito color castaño claro, se encuentra impactada por escuchar su nombre.
Rápido y directo, la transmisión termina. Pensamientos de mí apuñalando a todos los participantes cruzan mi cabeza… intento distraerme con los comentarios de burla que hace Gordon; pero no lo consigo hasta que Johana dice secamente “Si matan al niño del cinco o a la niña del 12 no tendrán problema en matar a ninguno más” Me quedo helada. Aun no estoy en la arena y ¿debo de enfocarme en asesinar a cualquiera de los más Jóvenes? “Asegúrense de cuidarse de los Distritos con profesionales, incluso el que parece más débil, el del Distrito 2 parece ser un tronco difícil de Roer. “¿Por cuál nos aconsejas ir primero?” pregunta Gordon con su tono y cara de ingenuidad. “Tú ve por el que te presente mayor obstáculo; Flacucha, tú debes de ir por uno de los dos bichos que ya he dicho: El Niño del 5 o la niña del 12”

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Re: ¡Los Septuagésimo Segundos Juegos del Hambre!

Mensaje por shrinking_12 el Jue Jun 21, 2012 2:45 am

Capítulo 4

Un Poco de Gordon Beaver


“¿Y por qué exactamente debo de ir por ellos?” Pregunto disgustada “¡Sólo son niños! ¡Seguro alguien más ya los está planeando asesinar!” digo sin medir mi tono de voz “¡Es por eso que tú debes hacerlo! Tu obstáculo más difícil es que piensas que no puedes matar a nadie, menos a un niño” intento responder pero Johanna no me permite hablar “Descerebrada, después de acabar con uno de ellos podrás acabar con cualquiera, tu impedimento es tu mente y tus” Johanna cambia a un tono sarcástico “¡buenos valores!”. Intento no llorar de frustración, nunca he sido de las que lloran, pero éste día está terminando conmigo.
Después de que Johanna y Joan se retiran, dejándonos solos a Gordon y a mí empezamos a socializar un poco. No estoy segura de que sea buena idea. “Y ¿Cómo viste a los otros tributos? Están todos feos ¿Verdad?” lo dice con su misma expresión ingenua “Pues la del distrito 9 no te pareció tan repulsiva” digo con un tono entre broma y seriedad “Esa está fea porque seguro nos mata si puede” también utiliza un tono de Broma mezclado con seriedad “Nunca confíes en una mujer que tenga la sonrisa más grande que su cintura” me causa una leve risa “¿Qué hay de ti Aurora? ¿Cómo planeas sobrevivir a esta tragicomedia?” estoy a punto de responder cuando pienso en que el es también parte de esta “tragicomedia”. “Por seguridad prefiero no decirte… lo siento” “¿Qué no confías en tu gran amigo Gordon?” “¿Qué tal si hablamos de lo que hacíamos en el distrito?” Intento cambiar la conversación antes de hacer un enemigo. “Pues mi familia se dedicaba a hacer muebles finos para el Capitolio, e ahí la razón de esta atractiva pancita” la agita con ambas manos, decido responderle rápidamente “Yo marcaba los árboles en la parte Norte del pueblo” “¡Oh! ¡Tu eras la novia de Úncan!” al ver mi expresión rápidamente intentó corregir su comentario “Perdón… creía que todo el pueblo sabía que le encantan las mujeres, tu no te preocupes por ese maldito, cuando regresemos al Siete nos lo agarramos a golpes” No sé qué me incomodó más, lo de Úncan o lo que piense que ambos tenemos la oportunidad de regresar.
Después de mucho tiempo comiendo y platicando sobre nuestras familias, lo que hacíamos para matar el tiempo libre y nuestros planes a futuro (su plan era convertirse en un músico famoso del Capitolio) y de no parar de reír Gordon despreocupadamente dice “Mi plan es Agradarle a todos, y digo a Todos” La mano con la bolita de queso que iba camino a mi boca se detiene súbitamente al escuchar su declaración. Me adopto una postura rígida en mi asiento y me quedo observando al suelo con la elaborada alfombra, pensando si revelarle mi plan. “Está bien, te lo diré” Gordon hace un sonido gracioso de emoción y se acerca rápidamente hacia mí como un niño queriendo un dulce. Suspiro hondo y digo “Planeo pasar inadvertida, ser lo más cercano a invisible si es posible”
Gordon me mira con una cara de sorpresa, le da un aire te torpeza. “Eso… es… ¡Genial!” lo dice realmente emocionado. “Entonces podemos decirle a Johanna que desde el inicio se enfoque en darme los patrocinadores a mí” parece decírselo a sí mismo “Claro… si estás de acuerdo Aurora”. “En realidad creo que al principio no tendré ni un solo patrocinador, si sobrevivo los primeros días posiblemente consiga uno o dos regalos…”
Escuchamos que el tren se detiene. Johanna se asoma por la puerta “¡Marcadora de árboles! ¡Albañil! ¡Hemos llegado!” Me desconcierta un poco lo que acabo de escuchar “¿Albañil?” le pregunto a Gordon. Gordon me hace la seña que se utiliza para pedir silencio y se aleja con su sonrisa ingenua hacia la puerta. Comienzo a creer que el ya inició el juego, y lo ha iniciado conmigo.
Al salir de nuestro lujoso transporte tenemos la primera vista del Capitolio. Enormes edificios tocan el cielo, son más grandes de lo que se puede ver en la televisión. La gente rápidamente echa porras al vernos. Cientos de colores en trajes cada vez más extraños. Cualquiera diría que el espectáculo son ellos. Hay todo tipo de adornos en las calles. Fuentes, árboles, rejas muy elegantes, tal vez muy pegajoso para mi gusto. Veo que Gordon hace reverencias y señales de triunfo, especialmente hacia las cámaras. Incluso creo que me ha estado cubriendo de ellas.

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Re: ¡Los Septuagésimo Segundos Juegos del Hambre!

Mensaje por shrinking_12 el Jue Jun 21, 2012 2:47 am

Capítulo 5

Un vistazo a los Contrincantes


Más rápido de lo que cae un árbol Joan nos presenta a nuestros estilistas. Mi estilista, un hombre algo amanerado y viejo llamado Aculeo, llega directamente hacia mí, parece no tener respeto por el espacio personal. “Aculeo ha arreglado a los tributos del distrito 7 desde hace casi 40 años” dice Johanna en forma de pesar “37 para ser exactos” Aculeo agrega con mucho orgullo. Discretamente me acerco a Johanna para recodarle que quiero pasar desapercibida por todos, si le podría mencionar al estilista mi idea “Descuida Aurora, el hombre ha arreglado a los tributos con temática de árboles durante toda su vida, estoy seguro de que no causarás mucha impresión con lo que elija” me murmura mientras Aculeo habla con el estilista de Gordon, Bucco. No pudimos haber pedido mejores estilistas para nuestro plan. Alculeo, el que no innova y Bucco, que tiene una nueva idea cada 20 segundos.
Ese día comienzan lo más rápido posible a arreglarnos. Pareciera un rito de iniciación, una iniciación muy dolorosa lamento decir. La depilación, el baño de regeneración de piel, el tratamiento capilar, el acondicionador para todo el cuerpo. Después de lo que a mí me parecieron horas, por fin mi equipo de preparación me deja libre, no sin antes comentar entre ellos lo difícil que fue ponerme “decente”.
Se van y me quedo totalmente descubierta. Jamás en mi vida me había sentido tan vulnerable, con tantas ganas de huir, sin embargo, no hay nada con que cubrirme. Cuando Alculeo entra al cuarto dice algunas cosas para el mismo y me empieza a observar, dando círculos alrededor de mí. “¡Suerte mía! Eres lo suficientemente delgada para usar un traje que he estado queriendo utilizar para la presentación, aunque, eres muy enana… ¿No pudiste haber sido como la bellísima joven del distrito 5?” Aunque a mi madre le fascinaría su acento y cualquier vestido que alguien del Capitolio pudiera hacer, a mi me empieza a enfadar; por desgracia no me atrevo a contestarle.
Cuando me presenta en vestido que usaré, me asusta, de primera vista. “No te preocupes querida, creo que eres lo suficientemente digna de usarlo” intento forzar una sonrisa. El peinado resulta muy tardado y muy pesado. A Alculeo se le ocurrió la idea de darle retoques azules, ponerme una peluca recta en el copete y extensiones por detrás; espero no parecer payaso cuando todo esto termine. “¡Bellísima!” Grita Alculeo con una expresión de placer toral. Estoy esperando lo peor cuando volteo al espejo y veo que en realidad luzco increíble. El vestido tiene una forma de globo muy estilizada, es de un color verde que en verdad me recuerda a los árboles de mi distrito, debajo del vestido hay un forro amarillo muy esponjado, ambos llegan aproximadamente arriba de la mitad del muslo. Llevo puestas dos mallas cafés oscuro y zapatos de un tono café rojizo. Mi cabello es totalmente Lacio, la forma del peinado, su exótico color y los brillos parece el cielo nocturno. “Disculpe” digo con voz ahogada “¿Podría usar mi insignia?” Aunque Alculeo se porta como loco, después de ver cómo queda en mi cabello, acepta; no sin antes decir que fue una maravillosa idea de él.
El centro de renovación es gigantesco. Se puede escuchar a la muchedumbre exclamar y reír. En mi camino con Alculeo, diviso a Gordon que se ve totalmente diferente. Aunque todavía tiene algo de él en su ser, ya nadie en el distrito lo podría reconocer a simple vista. Usamos una variación de traje, pero la de él es, como le llama Bucco, un esmoquin. Su verde es Del mismo oscuro que el mío, también le pusieron brillo en el cabello y su moño son dos hachas cruzadas con sangre en las orillas. Sangre que brilla cuál estrellas.
“¿Qué tal Au?” me dice sin vergüenza alguna. Pienso que en realidad no hace falta pelearme con él, por lo menos creo que, como me siento ahora mismo, será más fácil deshacerme de él cuando llegue la oportunidad. “¿Qué ya no somos amigos?” me pregunta al ver mi falta de respuesta “Creo que para ser amigos primero hay que decirnos la verdad, ¿No?” Le doy la espalda y me cruzo de brazos mientras los demás se forman. “Oye tributo del Siete” ambos volteamos instantáneamente “¿Qué tal si nos deshacemos de ella justo al inicio de los juegos?” grita el chico del distrito 1. Un profesional. Veo que varios voltean a verme, está sucediendo justo lo que no quería; me están empezando a notar. “Oye y que te parece si mejor bailamos ahora mismo?” le dice Gordon con un tono que me parece ser…¿Coqueto?. La chica que viene con él se ríe y el tributo del 1 la voltea a ver algo nervioso, estoy segura de que le atrae. “No durarías ni 10 segundos contra mí” aunque estaba claro que el tributo del 1 hablaba de una pelea a muerte, Gordon le responde “Pues fíjate que soy Bailarín profesional y tengo el record de aguante en el distrito 7” hace un pequeño baile. Todos menos el chico se ríen, probablemente les viene bien un poco de comedia improvisada, estamos a punto de aparecer enfrente de toda la nación. “¡Cállense! ¡Yo puedo contra todos ustedes inútiles! ¡Los mataré a todos yo sólo!” Grita el tributo del 1. Aunque es obvio que tiene un problema con el manejo de la ira, realmente creo que nos asesinaría a todos. Es muy grande, el más grande de todos nosotros. “¡Ya baila con él para que se des estrese siete!” grita el tributo masculino del B9 con una voz nasal “¡Pues No quiere!” le contesta Gordon y vuelven las carcajadas, no es usual que alguien deje en ridículo a un profesional. Podría jurar que el chico del 1 estaba a punto de bajarse de su carroza, cuando la música empieza y avanza, por poco se cae de ella.
Después de ellos avanzan en orden los carruajes, hasta llegar a nosotros. Al parecer Gordon nota que me pongo más tensa de lo normal por ser nuestro turno y dice “Imagínatelos como Cerdos” “¡Eso no me tranquiliza!” y es cierto, nunca he entendido por qué lo dicen “Entonces como… como…” recordé que una vez que vimos en la televisión una fiesta de un cantante muy joven, había un tipo gracioso vestido de “payaso”, “¿Como Payasos?” le pregunto inocentemente “Pero si ya parecen payasos” dice con sorna Gordon y no puedo evitar reírme, porque en realidad, ellos sí parecen payasos.
Salimos y Gordon realmente se ve contento, gracioso, de su traje sacaba flores de árboles que arrojaba al público; tenía miles de sorpresas. Yo me limitaba a saludar como la mayoría de los tributos que he visto en televisión. Por desgracia esa mayoría también es la que muere… Delante de Nosotros se escuchan ovaciones a alguien llamado Gurges, no tengo idea de quién podrá ser.
Mientras saludo e intento pensar que el público es el verdadero espectáculo, pienso en Johanna. ¿Dónde estará? ¿No se supone que debería alentarnos? ¿Tal vez decirnos unas palabras de aliento? Vuelvo en mí al escuchar que los vítores a Gurges han cambiado a “¡Gordon! ¡Gordon!” hay muchas risas y veo cómo la gente lo señala. Me parece bien, aunque sigo con ligeras dudas sobre los patrocinadores ¿Será mi perdición el no tener? ¿Qué pasaría ni necesitara una medicina especial? O comida…
Llegamos a la mansión presidencial. Y el presidente Snow dice unas palabras a las que no presto atención por preocuparme por las cámaras que enfocan los carruajes. Justo frente a mí veo a los otros tributos. El furioso chico del 1, los hermanos del 6, la chica que lloró del 8 y el chico de los ojos color aceituna del distrito 10… creo que me gustan sus ojos. Al pensar esto me sonrojo e intento bajar la cabeza, espero que la cámara no lo haya notado… ¡Pero que locura! ¡Que me guste un tributo es peor idea que insultar al presidente Snow ahora mismo! Intento recobrar la cordura recordando todo lo que le decía a Onika sobre los hombres. Llevo unos minutos pensando en que en verdad me gustan las aceitunas hasta que vuelvo a poner los pies en la tierra cuando avanzamos hacia el campo de entrenamiento.
Dejamos atrás a los ciudadanos del capitolio, a los que por alguna razón no les tengo envidia. Con cuerpos deformados de formas grotescas, apegados tanto al materialismo… seguramente preferirían el vestido que ahora traigo que una tranquila caminata por el bosque.
“¡Regio!” Se acerca gritando Bucco hacia Gordon. Alculeo parece celoso del estilista de Gordon. “¿Por qué no llamaste la atención? Debías ser Inadvertida… ¡No Invisible! Sale corriendo molesto mientras mi equipo de preparación lo sigue algo disgustado. Bucco se va también después de admirar mi broche.
“Felicidades por su actuación” dice la chica del 2. Yo le agradezco de forma sencilla pero Gordon le comienza a hacer plática. Mientras Gordon le intenta contar un chiste típico de Siete, la tosca chica me pregunta ¿Y tú? ¿Eres muda? Yo, para intentar parecer totalmente neutral ante su directa agresión digo “No. ¿No te encanto que el público opacará al tal Gurges? Doy una pequeña risotada Seguro es el Bruto del distrito 1 ¿Qué clase de Nombre es Gurges?” Río una vez más poniendo una cara inocente, arrugando un poco los ojos y las cejas. “Yo soy Gurges” dice la tosca mujer.

Pobre Aurora haha sigan conmigo, ¡que ésto empieza a ponerse picante!

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Re: ¡Los Septuagésimo Segundos Juegos del Hambre!

Mensaje por shrinking_12 el Jue Jun 21, 2012 2:51 am

En éste capítulo conoceremos a los 22 contrincantes. ¿Cuál es su Favorito? Very Happy

Capítulo 6

Los 22 Enemigos


“¡Vaya! si aquí están par de famosos” llega de improviso Joan, nos agarra de los hombros y nos lleva hasta un elevador. En éste momento siento que le debo la vida a Joan Wolph, luego recuerdo que creo que acabo de ganarme a un enemigo, una poderosa enemiga llamado Gurges. El elevador logra marearme por lo que me alegro cuando salimos. “¡Sigo fascinado por lo que han logrado! Gordon le fascinó al público, por supuesto que sí, y tú, Aurora, también les gustaste algunos. ¡Por suerte pocos de esos algunos han sido hombres poderosos del Capitolio!” Joan aplaude de una manera rápida y casi tonta. Creo que esa es buena señal… pero ¿Necesito desaparecer más? “¡Es hora de la cena de Planeación!” Joan agita su mano como si espantara un insecto.
La cena pasa muy rápido. Regañan a Gordon por intentar coquetear con una Avox, aunque creo que a ella le gustó que alguien no sólo le hiciera caso, si no que incluso mostrara interés carnal por ella. Johanna entra de golpe después de no verla desde la llegada al Capitolio. “¡Johannita! Por fin te vuelvo a ver” “Callate Gordo y sigue tragando” Al escuchar este comentario Joan se altera un poco, al igual que Bucco y Alculeo, después de todo, en el capitolio alguien con ese lenguaje es señalado de mala manera. “¿Dónde estabas?” Pregunta Joan con tono imperioso “Hablando con patrocinadores, convenciéndolos de que Gordon será la estrella este año” Aunque me parece triste ese comentario, sé que es lo que yo quiero. “Pero la pequeña Aurora tiene unos cuantos Fans en las clases altas de la ciudad” le contesta Joan “Esos son los que quiero que apoyen a Gordon” Empiezo a deprimirme; Gordon tendrá mínimo un patrocinador…y ahora ¿también se llevará a cualquiera que me podría ayudar? Empiezo a creer que Johanna no quiere darme una sola oportunidad, después de todo, quería ser inadvertida hasta el momento en que los patrocinadores me vieran potencial… si llego a los últimos…
La cena y la noche pasaron muy rápido. Dormí pensando en mi familia. Dormir nunca me ha fallado. Tuve sueños en los que jugaba con mis hermanos, donde comía un platillo especialmente para mí echo por Alerce, tenía todos los ingredientes que me gustan: salchichas, queso, aceitunas… Hasta que Oleander me agita diciendo Despierta… ¡Despierta Aurora! Es Joan. Sigo algo confundida pero finalmente logro ducharme y vestirme. Odio los baños del Capitolio.
Al salir de la habitación veo a Gordon con el mismo traje. “Que buen gusto tienes Au” dice Gordon algo exagerado volteando de él a mí rápidamente.
“Gordo, Aurora, es hora de poner las cosas claras” noto que Johanna me llama por mi nombre, aunque no hago ninguna señal de haberlo echo, tampoco Gordon. “Ya hemos dejado Claro que el fuerte de cada uno es: Aurora – Esconderse y, Gordo – Carisma” Cuando Johanna dice que el carisma de Gordon es su punto más fuerte empiezo a pensar que incluso yo podría vencerlo. No quisiera ser uno de esos tributos que dan su vida protegiendo a alguien que, sin saber, morirá momentos después…
“Ambos tienen algo que muchos considerarían algo trivial, de hecho, creo que ahora mismo están pensando en que el otro es casi inútil” Me sentí identificada totalmente con eso. “Pero eso no importa, ustedes saben como usarlo y creo que deberían de ser aliados” ser aliada de Gordon ya me lo había propuesto, incluso si no estaba implícito, pudo ser un error verdaderamente mortal. “Son totalmente contrarios, y creo que eso ya es un buen equipo; quiero que se protejan hasta el final” Gordon me voltea a ver con su típica sonrisa, yo sólo lo veo. “Y cuando digo al final, digo que hasta que estén los dos en combate a muerte” “Entonces quieres que yo pierda” digo secamente “No seas estúpida Aurora, sólo quiero que uno de ustedes gane” “¡Gordon me podría ganar en un combate cuerpo a cuerpo! ¡Y no sé absolutamente nada de él! ¡Excepto que le agrada a todo el mundo!” Gritarle a Johanna me parece mala idea, pero ya no hay vuelta atrás. “¡Escucha imbécil! Yo ya pasé por todo lo que ustedes van a pasar y… y créeme que lo que les digo es su mejor opción, no debe de haber otra” acerca de una manera agresiva su cara a mi cara, casi tocando mi nariz con la suya. Desvió mi mirada y ella se aleja, continúa hablando. “Ya saben que hacer en el entrenamiento, Gordo, tú habla lo más que puedas con todos y ya sabes a quién identificar. Aurora, tú debes relacionarte un poco con todos, si quieres pasar desapercibida no te pueden etiquetar de “la silenciosa o la que no habla”; Y no seas tonta, no te encariñes con nadie” Bajo mi cara y la miro con enfado, parece no importarle. “En el entrenamiento aprovechen lo que no saben hacer; como identificación de plantas y atar nudos. Es todo lo que les puedo decir ¿Alguna Pregunta?” “No” le respondo cortantemente “Sí yo tengo una Señora” Dice Gordon “¿Por qué no se casa con Joan? ¡Así serían Joan y Joahanna!” Después de esto es seguro un regaño a Gordon por su atrevimiento, pero Johanna simplemente sale de la habitación murmurando, enojada, algo del Presidente Snow.
Debajo del edificio se encuentran las salas de entrenamiento. Posiblemente es un momento crucial para saber quién asesinará a quién. Todos se encuentran en un círculo. Nadie habla con nadie, excepto El bruto del 1 y el narcisista del 3. Hablan sobre sus músculos y sus logros en sus entrenamientos. Puedo ver que algunos son intimidados por eso, otros empiezan a repudiarlos.
Para mi sorpresa Gordon llega hablándole a todos como si fueran amigos de toda la vida. No sé como lo hace. Probablemente uno de ellos será su asesino. Faltan unos 15 minutos para la hora del inicio de los entrenamientos. El suficiente tiempo para hacer charlas triviales con unos.
“Hola” saludo a la chica del 11. Me recuerda de alguna forma a Onika, aunque no es tan fácil de hablarle como a ella. “¿Qué te pareció el Desfile?” al parecer no tenemos nada más en común. Me observa con sus ojos cansados pero pone una sonrisa. Me dice que le gustó mucho su vestido, que nunca había vestido o visto algo tan bonito. Se acerca uno de los hermanos, la chica del 6. “El mío parecía una lata, pero me agradó mi peinado “electrizante” reímos un poco porque es verdad que le daba una apariencia de electrocutada. “Creo que mi cabello no lucía para nada, me gustó más el de ustedes tres” se incluye en la plática la chica del tercer distrito. “Soy Aurora del Distrito 7” digo tímidamente. “Yo soy Peach del Distrito 11” dice la chica de piel oscura. “Mi nombre es Gis del distrito 6” menciona la hermana con gran énfasis en su nombre. “Yo soy Marietta” hace una leve reverencia “del Distrito 3”. Seguimos hablando hasta que una mujer muy imponente llamada Atala nos explica las reglas y el mecanismo de la sala de entrenamiento. Cuando nos dan la oportunidad de elegir a donde ir me despego de Peach, Gis y Marietta; al parecer ellas siguieron juntas. Llego con el chico del Nueve. Se llama Ross. Al parecer tiene unos problemas con los nudos más básicos. Después de escuchar que se dedicaba a cosechar los granos y descubrir que estornuda de una manera estruendosa me retiro a ver quién está en lucha de cuerpo a cuerpo. Veo que, como era de suponerse, los Profesionales se encuentran peleando y presumiendo sus habilidades. Me acerco al chico rapado del 8, se encuentra de brazos cruzados. “¿Qué te parecen los profesionales?” me pregunta apenas llego a su lado “Creo que los que más me preocupan son el del 1 y el del 3” respondo sinceramente. El chico me sonríe y me dice que se llama Tussah. Seguido de esto llega su compañera de distrito “¿Cómo podremos deshacernos de ellos? Son tan fuertes…” “Siempre hay una forma Dril” le contesta Tessah “Esto Ya es una sentencia de Muerte” dice Dril mientras ve como el bruto del 1 derriba con total facilidad al entrenador. “¿Quién es él?” les pregunto. “Él es Iulian” dice Tessah con algo de repulsión “Es el que dijo que nos podría asesinar a todos…” “Y creo que, de hecho, puede” complementa Dril “¿Y Su amigo del Distrito 3?” “Ralla” Responde Dril al instante. “Creo que es el más psicótico de los profesionales, desde el desfile le ha metido ideas sobre asesinar mujeres a Iulian” dice preocupada. “Lo he visto molestar a la niña del distrito doce” agrega Tessah. Observo a la niña, muy inocente, tratando de utilizar camuflaje. Me pregunto si hablar con ella me limitaría aun más el poder asesinarla. Le digo a Tessah y a Dril que los veré luego y me dirijo hacia la zona de camuflaje. Al llegar la saludo con mi ya característico tímido hola. “Hola ¿Cómo estás?” me responde con una sonrisa algo forzada. “¿Aprendes a camuflarte?” aunque es obvio que nunca ha utilizado pintura decido iniciar conversación. “Hago lo que puedo, si gano podré proporcionar a todo mi distrito alimentos, mucha gente muere de hambre en doce, ¿sabes?” comienzo a arrepentirme el haber venido con ella cuando llega el niño del distrito 5. “¡Hola Lily!” llega con una sonrisa de oreja a oreja, incluso sospecho que le atrae la pequeña niña. “Hola Chip” Dulcemente le responde y ahora me siento terrible. “Chip me ha enseñado a Dibujar lirios, ¿Quieres ver?” dibuja un Lirio muy sencillo en su brazo y ambos ríen; Lily y Chip juegan a dibujar flores mientras otros están entrenando para matar. Aprovecho esa interacción entre ellos para huir de ahí. Me acerco a supervivencia. Y veo a la chica pecosa del distrito 10 analizando imágenes de frutos y otras plantas, repentinamente me voltea a ver y me dice “Es impresionante la cantidad de información que posee el Capitolio sobre las plantas; en el Distrito 10 muchos animales mueren por ingerir raros frutos venenosos que pueden ser contrarrestados por otros muy comunes” Imagino al instante el empleo de la chica. “Soy Celia” se presenta después de un pequeño momento de silencio y noto un acento muy singular del sur. “Yo soy…” “Aurora, lo sé” me quedo perpleja por su conocimiento de mi nombre, al parecer lo he echo todo mal. “No lo tomes a mal” lo dice con una serenidad increíble “Deo dice que eres la única que parece verdaderamente confiable” “¿Quién es Deo?” le pregunto a Celia “Yo Soy Deo” una voz masculina, con un acento sureño más marcado, habla detrás de mí. Volteo y veo los ojos color aceituna que me distraen tanto. De cerca, Deo, se ve más alto, y más ancho de los hombros. Aunque su posición está algo torcida, con la pelvis inclinada hacia adelante y la espalda relajada; parece tener cierta elegancia, informalizada por una pequeña varilla que lleva en la boca. “Para servirle señorita” no dejaré que me atraiga, seguramente es cono Úncan… aunque realmente me pone nerviosa hablarle. “Saben, debo de ir a ver a Gordon… los veo luego” me voy a toda prisa. Nunca he sido bueno hablando con la gente, menos con un chico que me atrae.
Veo a un par de tributos masculinos con los que no he hablado. Son los chicos del distrito 2 y del distrito 4. Están en combate con armas, parecen llevarse bien. Me acerco, pero parecen no hacerme caso. Escucho que hablan sobre ser los mejores con ciertas armas. Al parecer el chico de nariz agachada del distrito 4, llamado Linebeck, es muy bueno con lanzas y el del distrito 2 de piel oscura, llamado Omario, sabe manejar bien casi todas las armas. Ambos son profesionales, y no puedo decir si se están aliando o están empezando a rivalizar. Ambos hacen bromas con un profundo insulto escondido. Mejor no acercarme. Continúo viendo a quienes faltan por conocer. Después de todo este tiempo también comienzo a plantearme el entrenar en algo, pero pronto se me olvida al ver a la chica del distrito 4. Al parecer no habla con Linebeck. Me acerco y la saludo pero ella sigue practicando pelea con espada y cuerpo a cuerpo con un maniquí. “En verdad eres buena con la espada” no obtengo respuesta “Algunas veces pienso que…” entonces se detiene súbitamente, voltea con sus ojos rasgados hacia mi dirección y me dice agresivamente “Apreciaría que me dejaras entrenar, gracias por comprender” y regresa a su entrenamiento. “Déjala, no le habla a nadie. Es una Pretenciosa” Llega el hermano de Gis, la chica del distrito 6 “Me llamo Sig y soy el hermano gemelo de Gis” “Soy Aurora, y no creo que deberías hablar de esa forma a los otros tributos, y menos a los profesionales” Le digo sinceramente, sobretodo porque ya he hablado con su hermana. “Esa profesional se llama Electra, sólo una matona más” cuando Sig dijo esto Electra decapitó al maniquí con el que estaba practicando, espero que haya sido coincidencia. Sig es muy bueno en orientación y al parecer en encontrar comida, tenía el trabajo de revisar cables por todo su distrito y se acostumbró a retomar el camino y a encontrar comida útil, al parecer se hizo voluntario porque su hermana no es muy brillante en supervivencia, pero sabe ingeniárselas para matar alimañas, Gis se encargaba de las plagas. Después de hablar con Sig procedo a camuflaje, en donde están el chico del once, la chica del 5 y el chico del 12. Me junto con ellos y el chico del once llamado Cornelius, aunque le gusta más “Corn”. La chicha del 5 se llama Giselle, al parecer ella era mensajera en su distrito y por su altura algunas veces trabajaba en paquetería; esta característica la diferencia de los demás ya que es más alta incluso que el bruto de Iulian. Su mentor le asegura que tiene cientos de patrocinadores ricos, dispuestos a ayudarla en lo que necesite a lo largo del juego. El chico del 12 no habló mucho, se llama Bren, apenas había comenzado a trabajar en las minas de su distrito, era su última cosecha. Antes de irme llegó corriendo el tributo femenino del 9. Se puso entre Corn y Bren y comenzó a alabar su camuflaje, les pidió concejos y en cada palabra se aseguraba de menear su voluptuoso cuerpo. Corn parece caer en sus encantos, mientras Bren, no tanto. “Me llamo Paris” dice con una risita muy parecida a lo que se escucharía en el capitolio, después de ver que Corn cayó en su trampa nos voltea a ver a Giselle y a mí de una manera discriminante. “¿Sabes que sólo te utilizaría verdad?” le digo discretamente a Corn, con un tono algo indiferente. “La verdad no me importa, si tengo la oportunidad de estar con una mujer tan hermosa como Paris antes de morir, no me quejaría” “Seguro es una, perdón por el vocabulario, Perra en combate” dice Giselle con odio.
Iba a empezar a practicar con un maniquí cuando llega una chica que seme había olvidado totalmente, algo imperdonable en éste juego. “¿Qué tal niña? ¿Lista para practicar el asesinato?” lo dice con la sonrisa más demencial que haya visto. “Practico, como todos” le respondo mientras veo como acicala su rubio cabello “Quiero ser tu aliada niña, ¿Qué dices?” Ella es una profesional, por eliminación sé que es del distrito 1, me podría dar una ventaja muy grande pero si sonrisa claramente dice que es alguien en quien no se puede confiar. Contesto “Me gustaría, pero créeme no te gustaría tenerme en tu equipo” “Algo me dice que tienes cierto potencial, y me agrada tener de aliados personas con… cierto… potencial” Esa ultima frase revela su plan; no busca a alguien fuerte, busca a alguien controlable. “Vamos, alíate con la pobre Mily”. “Lo siento, no puedo” al decir esto, Mily, borra su sonrisa y se va sin más.
Éste día me ha dado un vistazo de a quiénes me enfrento. De todas las personas que estamos en ésta sala de entrenamiento sólo 1 saldrá vivo. Pienso en que en realidad ninguno merece la muerte, ni siquiera el bruto de Iulian o la Psicótica de Mily. Pienso en Deo, en los más pequeños, en Electra, en Giselle, en los gemelos, en Gordon. Sólo uno regresará a su distrito, y si quiero ser yo, tendré que matar.

Siguiente Capítulo: La Evaluación ¿Cómo creen que lo harán los tributos? ¿QUién creen que sea el más alto? ¿Y el más bajo?

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Re: ¡Los Septuagésimo Segundos Juegos del Hambre!

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